lunes, 23 de julio de 2018

Tipo de Mujeres en el Metro CDMX

Después de años de no viajar dentro del metro de la Ciudad de México, me doy cuenta que hay muchas cosas en el vagón de las mujeres que se hacen normales pero son algo incomodas, y por eso quiero darles mi pequeña clasificación del "Tipo de Mujeres" que abordan este medio de transporte público tan socorrido y que de alguna u otra forma son parte de nuestro día a día.

Quiero aclarar que esta clasificación es sin el fin de ofender a alguna persona que haya realizado lo que aquí se menciona, en ocasiones se entiende las reacciones de las mujeres, pero hay algunas que esto es su pan de cada día y prefieren no cambiar su manera de ser.

La Mujer Tecnológica

Aquella señorita, señora o señito que anda con el celular o aparato electrónico en sus manos, sin quererse agarrar de un tubo y cree que los demás somos sus recargaderas oficiales, así es, estas son las lindas mujeres que primero esta el chisme en el Whats App, los vídeos del Face o bien sus pelis o series que van viendo dentro del vagón a hora pico y se creen con todo el derecho que los demás las detengan cuando el metro frena o bien va en una curva.

Este tipo de mujeres primero cuida de no perderse nada de sus redes sociales o lo que venga viendo, antes que cuidar no molestar a los pasajeros; e incluso llega a suceder que terminan golpeando a todos porque se han dado cuenta que se llegaron a su estación y están en medio de otras tantas que no bajaran en ella.

La Mujer Cosmetologa

La típica mujer que se va maquillando (o pintando las uñas) dentro de los vagones, esta mujer que no le importa ocupar todo el espacio que quiera para recargarse bien y maquillarse cuando va parada, aquella que toma el tubo como suyo pareciendo que quisiera hacer teibol dance sin dejar que nadie más se agarre sino se puede caer e incluso le quita el asiento a las personas que realmente lo necesitan (mujeres embarazadas, discapacitados, personas de la tercera edad, etc.) con tal de resaltar su belleza. 

Este tipo de mujeres no falta en ninguno de los vagones, es la típico mujer que no le dio tiempo maquillarse en su casa ya sea porque paso a realizar otras tareas como atender a su familia, se ha quedado dormida y se le hizo tarde o bien le vale m.... y prefiere dormir esos 5 minutos más para no desgastar su ya de por si mal trecha belleza.

Estas mujeres no les importa que te ensucien con sus productos, que su mochila vaya estorbando, se enojan si las llegas a empujar o quitar de su lugar tan cómodo, te dan de golpes sin ninguna vergüenza y hasta se quedan mudas porque no saben pedir disculpas.

La Mujer Nutricionista

Esta mujer no es tan fácil de ver, pero es la que nos encontramos de vez en cuando, que no importa cuanta gente existe, se sube con su torta, tamal, jugo, café, elote, helado, papas, entre otra variedad de alimentos, y por supuesto va comiendo dentro del vagón para dejarnos un olor característico de alimentos durante todo su trayecto.

Esta mujer no le importa correr el riesgo de ensuciar a los que tiene a su alrededor, no le da vergüenza embarrar los tubos con la comida que ha tocado con sus manos y sobre todo, es inmune a todas y cada una de las infecciones que tienen los vagones porque eso si, estos son recorridos por pequeños bichos como lo son cucarachas e incluso uno que otro ratón, pero que va, un poco de germenes de estos pequeños animalitos pueden formarles un poco de anticuerpos.

La Mujer Chofer

Así es, es esta linda y hermosa criatura, que a pesar que el metro va a reventar y a ti te vayan aplastando al grado que si no te agarras ni siquiera te mueves de tu lugar; aún así cree que puede entrar (no siempre están equivocadas pero terminan aplastando a todos los demás). Es nuestra querida amiga que se le ha echo tarde y no le importa si otro deba ir lastimándose con tal de subir, y todavía existen algunas que te exigen moverte porque no caben.

Estas mujeres desafían la impenetrabilidad y creen que pueden hacer lo inimaginable, juntar dos cuerpos en el mismo tiempo y en el mismo lugar para que ellas logren entrar y por supuesto, aunque atrasen el metro porque no permiten el cierre de la puerta se empeñan en creer que pueden adelgazar en ese momento para que cierren las puertas e ir todas juntas a nuestros destinos.

La Mujer Refrigerador

Este no tenía idea de como llamarlo pero recordé el comentario de una señora dentro del vagón y por eso decidí que se llamaría así. Estas hermosas mujeres son aquellas que aunque les pidas permiso porque vas a bajar en la siguiente estación o simplemente te vas a recorrer para poder bajar, ni te contestan ni se mueven; y claro si las llegas a empujar hasta te pueden recordar a tu mamá.

Estas mujeres son las que más problemas tienen, sienten que se convierten en refrigeradores andantes que donde se colocan no hay nadie que puede moverlos, sin importar que tan amable sea la otra persona, se ponen en una posición tan dura que debes empujar con fuerza para moverlas y lograr llegar a tu destino. Nunca les importará quién sea, ellas jamás se moveran de su lugar y esperaran a que las quites para poderte reclamar.

La Mujer Mercancía de Edición Limitada

Estas mujeres las encuentras todos los días, son personas que se creen de una especie diferente a la de los demás y por lo tanto intocables, en su cabeza son las máximos exponentes de la vida y siguen con la teoría que el Sol gira a su alrededor (no aplica en todos los casos). Este tipo de mujeres escuchas claramente su florido vocabulario y su carácter tan dulce cuando invades su espacio personal y por motivos ajenos a ti: la empujas, le das un golpe, un pisotón o bien tienes un contacto físico; cree que es brusco y una agresión a su persona.

Sienten que tienen el derecho de estar en completa disposición del espacio que requieran para tener una gran comodidad de su cuerpo y si alguien las molesta sale el monstruo que llevan dentro, te insultan, te regresan un golpe e incluso en la mayoría de los casos es quién te recuerda que tienes a una madre.

Son aquellas que deberían viajar en uber, taxi o un vehículo particular, porque se comportan como si tuvieran el suficiente dinero, pero su realidad es que están igual de pobres que los demás pero sin poder aceptarlo porque su mente divaga en utopías que solo ellas entienden.


La Mujer "Ciega, Sordomuda, Torpe, Traste y Testadurada"

Así como la canción de Shakira, estas mujeres pierden todo tiempo de educación y piensan que eres adivino, tienen ojos en la nuca, eres mago, o ves el futuro; porque les vale un cacahuate el pegarte parar recorrerse o bajar. Estas damitas sienten que todos están a disposición de lo que ellas necesitan y sobre todo que les lees la mente o bien que las conoces tan bien, que sabes donde deben bajarse y te debes quitar para que ellas pasen sin que te digan nada.

También entran en este rango las queridas mujeres que tienen audífonos y los llevan a tal grado que no escuchan cuando les pides o permiso o le preguntas si van a bajar, te ignoran y si pasas a empujarlas (obviamente sin esa intención) se molestan y te lanzan la mirada asesina. Y ya que hablamos de las que no escuchan porque no las que les vale que les pidas permiso o les hables aunque ellas no llevan audífonos, se hacen las sordas, se vuelven una Mujer Refrigerador y sobre todo les gusta pasarte a dar un golpe gracias a que debes hacerlas a un lado.

La Mujer Mirada Asesina

Esta realmente la invente, porque no sé si a ustedes les ha ocurrido, pero a mi me paso algo curioso con una mujer que ni conocía. Desde que me subí al vagón hasta que me baje, sin estar cerca de esta persona no dejaba de verme con unos ojos y un fuerte enojo que no sé si estaba enojada por que iba tarde, yo le recordaba a una persona o realmente le caí tan mal que sentía la necesidad de asesinarme. Así que gracias a esos incómodos minutos en los que ellas sostuvo ese contacto visual esta en este blog.

Y esas son todas las mujeres con las que me he encontrado a lo largo de mis recorridos en el metro durante las horas pico de esta hermosa Ciudad de México. Aunque no todas las mujeres sean así y te encuentres algunas otras que son muy amables, realmente no puedes dejar de darte cuenta que existen unas tantas que simplemente no son tan agradables cuando te las topas.

Y ustedes díganme si conocen a otro tipos de mujeres, si se han encontrado con alguna de las mencionas y porque no si alguna vez han sido alguna de ellas.

jueves, 12 de julio de 2018

Carta al "amor de mi vida"

Todas las cartas que te he escrito empiezan con un llamativo de amor, pero esta carta no será así, esta carta no es para expresar un sentimiento que sabe muy bien ocurrió en mi interior; esta carta es para darte un adiós, el adiós eterno de un recuerdo que jamás se podrá perder.

"Son nuestras elecciones las que
muestran lo que realmente somos,
mucho más que nuestras habilidades."
Harry Potter y la cámara secreta - J. K. Rowling

Es muy cierta esa frase, y tú mejor que nadie sabe porque la coloco en la última carta que te escribiré, entiendes que lo que pudimos llamar "nuestro" se termino, ahora tienes a la persona que llena tus días de alegría, o al menos eso debería de ser, recuerda que por algo la elegiste a ella cuando yo también estaba a tu lado, recuerda que ahora ella es quién ocupa ese lugar tan especial en tu vida, por favor no le falles, piensa en que también te ama.

Te dejo porque sé que ahora eres feliz, tienes a tu lado con quién compartirás el resto de tus días y será tu compañera de vida, pero antes de nuestro último suspiro para dejarte ir quiero que sepas porqué te convertiste en "el amor de mi vida".

Bueno para empezar no nos conocimos en circunstancias buenas, más que bien lo hemos de recordar y todo acabo en un desastre para ambos, pero sin embargo me enseñaste lo que era amar aunque ahora no puedo decir que el sentimiento me correspondía, ahora sé que tu nunca me viste de la forma en que yo lo hacía y de tus labios salían más que mentiras, pero no importa, pensemos que era realidad las palabras y acciones hermosas que realizabas... también conocí el infierno cuando todo se vino abajo y tuve que salir sola porque te fuiste de mi lado y todo el mundo me dio la espalda, aquellos que decían ser mis "amigas" prefirieron criticarme cuando a veces ellas eran peor. Y después de todo, pasaba tiempo y siempre volvíamos, estabamos en contacto y seguimos platicando, y aunque en algún momento volví a tenerte en mis brazos y sentí la misma felicidad de siempre ya no era lo mismo, porque volviste a mentir, volviste a verme la cara, y no, no es ningún reproche, en su momento ya te dije todo lo que se tenía que decir, pero eso me hizo darme cuenta que ya no te necesito, así es, a pesar de todo lo que paso después de ese ultimo trago amargo contigo, me di cuenta que ya no te necesito y solo eres un gran recuerdo, y me hace feliz verte feliz.

Acabaste con el amor que te tenía, ya se esfumo, ya no siento esa sensación de saber que estas cerca y de tener ganas de verte, ya perdí todo lo que sentí en algún momento; por eso es el adiós definitivo, como te darás cuenta, me llevaste al cielo, al infierno y a un estado de paz; por eso hoy y siempre serás el "amor de mi vida", pero no por esa razón volveremos a estar juntos.

Lo que se dijo y se vivió quedará grabado en mi corazón, la fecha exacta de ese primer beso y todas esas cosas que vivimos, los instantes buenos y malos, pero ahí se quedarán en un solo recuerdo para mi, si quieres puedes olvidarlo.

Así que es todo lo que tenías que saber al final, adiós mi gran amor, y que la vida te colme de la dicha y felicidad que tanto has buscado.




martes, 10 de julio de 2018

Recuerdos

Hoy me acordé de ti, no es algo tan simple, si fuera como la ha sido en otras ocasiones no tendría una opresión en el pecho y los ojos a punto de llorar, esta vez recordé ese día, el momento en que me dijeron que tus ojos se habían cerrado, tu respiración se calmo y simplemente tu corazón yo no palpitaba más. Ese día me anunciaron sin palabras que no volverías a sonreírme, ni siquiera escucharía tu voz, y que la última vez que te vi no sabías quién era en realidad.

Ese día tu vida se termino y parte de la mía se fue contigo, mi mente se concentraba en consolar a los demás que lloraban tu perdida, y sabía que el ser fuerte era indispensable. Mis horas transcurrían sin pensar en nada, me di a la tarea de anunciarlo a quiénes te conocían y sabían de tu estado de salud, pero solo era un sueño más en mi mente.

Cuando llegaste para que todos te pudiéramos despedir mi mente viajaba, nadie me dejaba verte y seguía siendo fuerte, sonriendo por afuera aunque mi fortaleza se destruía poco a poco sin darme cuenta, y de repente sonó esa canción que tanto me fastidia, "Frente a frente" con Enrique Bunbury, esa tonada me decía que tu ya te habías ido y jamás regresarías para estar a mi lado.

Las horas pasaron y mi consuelo llegaba a los demás, la gente entraba y daba las condolencias por lo ocurrido pero yo seguía queriendo que fuera un mal sueño, que al despertar te iría a ver y volverías a sonreírme, a decirme lo mucho que me querías y que no te irías de mi lado; pero tenía que empezar el rosario con sus cánticos de adiós y ahí, en esos momentos, me di cuenta que no era un sueño, mi realidad era la que vivía en ese momento, el fin de tu vida había llegado. Me di cuenta que jamás te podría abrazar de nuevo, no volvería a ver tu rostro, no escucharía tu voz, no sabrías lo importante que eras en mi vida y lo mucho que me hacías falta, en ese momento las lágrimas lograron salir de mis ojos y no pude sostenerme más, mi único sostén fue mi pequeño sobrino, Dios mío era un pequeño y me apoyo para no caerme, el fue quién me hizo fuerte para seguir adelante con lo ocurrido.

No tengo recuerdos del momento en que te dejé y me fui para ver otras cosas, donde me quede dormida en un sofá y alguien me llevo a la cama porque el estar despierta era una tortura; te falle por no quedarme contigo toda la noche.

Al siguiente día no podía comer, era un asco tener alimento en mi cuerpo cuando el tuyo jamás lo podría probar. Y al momento que te deberías ir, ese instante para despedirnos no podía creer verte ahí, en tu ataúd, como si estuvieras dormido sin despertar jamás; tiempo atrás había visto a mi familia así, pero contigo fue diferente, tú eras quién me había dado la vida y ahora la habías perdido, y yo me había perdido junto contigo.

Nadie se encontraba a mi lado, me volví invisible para todas las miradas, no existía para aquellos que me rodeaban y parecía que mi mundo se hubiera convertido en un espacio reducido. Al llegar a la iglesia para darte el adiós religioso me encontré con varias personas que me ofrecieron sus brazos para consolarme, no podía creer que todos mis compañeros de universidad estuvieran ahí, a mi lado, en apoyo a lo que me estaba pasando.

Tu no querías salir de la carroza funeraria, y alguien me dijo que no estabas preparado para irte, no tienen idea de cuanto me dolió saber que no querías estar muerto, que querías estar a nuestro lado, viviendo como nunca lo habías hecho; jamás olvidaré ese comentario porque me hizo pensar que no era el tiempo para que te fueras de nuestro lado y sin embargo, el destino me dio una mala jugada para llevarte de mis brazos.

No sé que paso en tu misa, solo recuerdo algunas personas que se despidieron de ti, y a mi primo casi desmayándose, todos sabíamos que eras como un padre para él. Y a tu voluntad te llevamos al panteón junto a tus padres, sé que los amabas tanto como yo a ti, y en ese recorrido yo iba sola, seguía siendo invisible para mi alrededor, hasta que una amiga me encontró y me llevo a su lado. No recuerdo todo lo que paso, tal vez mi mente quiso bloquear esos recuerdos; pero sé que cuando llego el momento de decirte adiós antes de enterrarte mi primo lanzo un puño de tierra diciéndote "Adiós papá" y esas palabras rompen cada uno de tus pedazos que siguen de pie; yo te di mi último adiós y por más que quiero recordar, no tengo idea de quién te dio las palabras de adiós porque sé que nosotros no podíamos ni hablar, y llego el punto de que te fueras y no regresaras, y los brazos de mi tío tuvieron que ser mi sostén para llorar, gritar y llorar porque el dolor ya no cabía dentro de mi cuerpo y tenía que salir sino explotaría....

Esta es la pero historia que me ha ocurrido, tenía 18 años cuando lo perdí, mi padre falleció por negligencia medica y no pudimos comprobarlo, lamentablemente se perdió su vida y todos quedaron ciegos ante la situación. Parte de mi corazón se quedó en ese entierro y se fue a su lado.

Muchos me dijeron que me sintiera dichosa por haberlo tenido en mi vida, pero en esos momentos no entiendes las palabras, solo sabes que perdiste a un ser que amas con todo tu ser y que nunca lo volverás a ver.

Está historia no la puedo contar en voz alta porque el nudo en mi garganta no me deja hacerlo, y simplemente escribirlo hace que lloré y me convierta en un mar de lágrimas.